Habilidades motrices fundamentales: qué funciona en la escuela según un metaanálisis de 33 intervenciones

Las habilidades motrices fundamentales —correr, saltar, lanzar, atrapar, botar o golpear— son la base sobre la que el alumnado construye después juegos, deportes y actividades físicas más complejas. En el currículo de Primaria aparecen como habilidades motrices básicas y ocupan buena parte de la programación de los primeros cursos.

Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2025 en BMC Public Health reunió 33 intervenciones escolares con 6.571 niños y niñas de 6 a 12 años para responder a una pregunta muy práctica: ¿mejoran estas habilidades cuando la escuela interviene de forma intencionada? Y, sobre todo, ¿cómo eran los programas que mejor funcionaron?

¿Qué se quería investigar?

El objetivo del estudio fue analizar la eficacia de las intervenciones escolares sobre las habilidades motrices fundamentales en escolares de 6 a 12 años.

Además de comprobar si estas intervenciones funcionan, los autores estudiaron qué características se asociaban con mejores resultados: la duración de cada sesión, el número de sesiones por semana y el número total de semanas del programa.

Para el profesorado, esta segunda parte es la más útil. No basta con saber que «trabajar las habilidades motrices funciona»: interesa saber con qué frecuencia, cuánto tiempo y durante cuántas semanas.

¿Cómo se realizó el estudio?

Se trata de una revisión sistemática con metaanálisis que siguió las orientaciones de la declaración PRISMA. La búsqueda se realizó en tres bases de datos científicas y abarcó estudios publicados entre 2014 y 2024:

  • Web of Science.
  • PubMed.
  • EBSCOhost.

Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados y estudios cuasiexperimentales, escritos en inglés, con niños y niñas sanos de 6 a 12 años, desarrollados en la escuela y que midieran las habilidades motrices fundamentales.

De 15.930 registros iniciales, 33 estudios cumplieron los criterios, con un total de 6.571 participantes de 14 países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, Australia, Indonesia y España. La calidad metodológica se valoró con la escala PEDro: el 51,5 % de los estudios obtuvo una calidad buena, el 39,4 % aceptable y el 9,1 % baja.

Las intervenciones eran muy diversas: programas de Educación Física, juegos estructurados y juego activo, iniciación a deportes como el bádminton, el taekwondo, la danza, la natación o el yoga, descansos activos y propuestas que combinaban movimiento y matemáticas. En la mayoría, el responsable era el profesorado de Educación Física.

Un detalle importante: el cálculo del efecto conjunto (el metaanálisis) no incluyó los 33 estudios, sino 9, con 1.360 escolares. Solo entraron los que tenían grupo de control, medidas antes y después de la intervención y utilizaban el mismo instrumento, el TGMD (Test of Gross Motor Development). El resto se analizó de forma descriptiva.

¿Cuáles fueron los principales resultados?

Las intervenciones escolares mejoran la competencia motriz

El 90,9 % de los estudios encontró mejoras en las habilidades motrices fundamentales. En el metaanálisis, el efecto conjunto fue SMD = 0,69 (IC 95 %: 0,21–1,16), que los autores interpretan como un efecto moderado.

La SMD (diferencia de medias estandarizada) permite comparar estudios que usan escalas distintas. Como referencia orientativa, un valor de 0,2 se considera pequeño, 0,5 moderado y 0,8 grande.

Pero los resultados varían mucho entre programas

La heterogeneidad fue muy alta: I² = 94 %. Esto significa que casi toda la variación entre estudios se debe a diferencias reales entre los programas, no al azar. Algunos obtuvieron mejoras grandes y otros, apenas cambios.

En otras palabras: las intervenciones funcionan en conjunto, pero no existe una receta universal. El análisis de sensibilidad no modificó el resultado y la prueba de Egger no detectó sesgo de publicación (p = 0,764).

La frecuencia semanal marcó la diferencia

Los autores compararon los resultados según las características de las intervenciones:

CaracterísticaEfecto (SMD e IC 95 %)¿Significativo?Heterogeneidad (I²)
Sesiones de menos de 60 minutos0,50 (−0,19 a 1,19)No96 %
Sesiones de 60 minutos o más0,93 (0,28 a 1,58)Sí84 %
1 sesión por semana0,36 (−0,02 a 0,74)No77 %
2 sesiones por semana0,64 (−0,51 a 1,78)No98 %
3 o más sesiones por semana1,52 (1,09 a 1,95)Sí0 %
De 6 a 10 semanas0,44 (−0,29 a 1,18)No84 %
De 10 a 20 semanas0,54 (0,28 a 0,80)Sí39 %
Más de 20 semanas1,07 (−0,08 a 2,21)No97 %

El dato más llamativo es el de la frecuencia: los programas con tres o más sesiones semanales obtuvieron el efecto más alto (SMD = 1,52) y, además, con resultados muy consistentes entre estudios (I² = 0 %).

Con estos datos, los autores concluyen que las intervenciones más eficaces podrían ser las de sesiones de 60 minutos o más, tres o más veces por semana, durante 10 a 20 semanas. Conviene leerlo con prudencia, porque cada subgrupo se apoya en pocos estudios.

¿Qué significa para Educación Física?

La revisión respalda una decisión concreta: trabajar las habilidades motrices fundamentales de forma recurrente y progresiva, y no concentrarlas en una única unidad aislada. Una unidad de cuatro semanas en el primer trimestre ofrece mucha menos práctica que una presencia continua a lo largo del curso.

La frecuencia es el punto que más nos interpela. Con el horario habitual de Educación Física en Primaria, alcanzar tres o más exposiciones semanales solo con las clases del área puede resultar difícil. Por eso conviene que las habilidades motrices estén presentes en casi todas las sesiones —calentamientos, juegos, deportes alternativos— y aprovechar otros momentos del centro, como los recreos activos, los descansos activos o los proyectos interdisciplinares.

Y no se trata solo de sumar minutos. Los programas eficaces combinaban práctica frecuente, variedad de situaciones y retroalimentación del docente. La cantidad de práctica abre la puerta; la calidad de la tarea decide cuánto se aprende.

¿Cómo podría aplicarse?

Un ejemplo de organización para 4.º de Primaria, en el que las habilidades motrices no forman una unidad aislada, sino un hilo que atraviesa todo el curso:

TrimestreSituaciones de aprendizajeHabilidades que se priorizanCómo se asegura la práctica frecuente
PrimeroJuegos de persecución, juegos cooperativos y circuitos de coordinaciónDesplazamientos, saltos, giros y equilibriosCalentamientos de 8-10 minutos con retos de desplazamiento y salto en todas las sesiones
SegundoDeportes alternativos y juegos reducidosLanzar, recibir, golpear y botarEstaciones de manipulación con móviles variados: pelotas, discos, aros o volantes
TerceroJuegos populares, expresión corporal y actividades en el entornoCombinación de habilidades en contextos nuevosRetos de transferencia: la misma habilidad aplicada en otro juego o espacio

1. Una habilidad, muchos contextos

El lanzamiento no se practica solo en la unidad de lanzamientos: aparece en juegos cooperativos, en deportes alternativos, en juegos populares y en retos de precisión. Cambiar el móvil, la distancia o el objetivo multiplica la práctica sin repetir la misma tarea.

2. Pequeñas dosis en cada sesión

Unos minutos de habilidades motrices en el calentamiento o en la vuelta a la calma suman muchas exposiciones a lo largo del trimestre. La organización de la tarea es clave para que esos minutos sean de práctica real y no de espera.

3. Retroalimentación breve y concreta

Una sola indicación clara por tarea («mira el objetivo antes de lanzar», «adelanta el pie contrario») resulta más útil que una explicación larga. El vídeo-feedback puede ayudar en habilidades concretas.

4. Evaluar al principio y al final

Una lista de control sencilla, basada en los criterios de ejecución de cada habilidad, permite comprobar el progreso a lo largo del curso. En qué evaluar en Educación Física encontrarás ideas para elegir instrumentos.

5. Salir del horario de Educación Física

Recreos con materiales y zonas de juego, descansos activos en el aula o proyectos que combinan movimiento y matemáticas pueden sumar exposiciones semanales sin restar tiempo a otras áreas.

La idea que podría incorporarse a una programación didáctica sería:

Las habilidades motrices fundamentales se desarrollarán de forma transversal y progresiva durante el curso, mediante situaciones variadas que aseguren práctica frecuente, retroalimentación y transferencia entre diferentes contextos motores (Yin et al., 2025).

Cómo citarlo en tu programación o en las oposiciones

Este estudio es especialmente útil para justificar decisiones de programación porque ofrece un dato defendible y, a la vez, permite mostrar rigor al interpretarlo:

  • El dato: las intervenciones escolares producen una mejora moderada de las habilidades motrices fundamentales (SMD = 0,69).
  • La decisión que apoya: trabajarlas de forma frecuente, progresiva y a lo largo de todo el curso.
  • El matiz que demuestra rigor: la heterogeneidad es muy alta (I² = 94 %), por lo que funcionan en conjunto, pero no existe una receta universal y cada programa debe adaptarse al contexto.
  • La precisión: el efecto conjunto procede de 9 de los 33 estudios revisados, los que utilizaban el mismo instrumento de evaluación.

¿Qué limitaciones debemos considerar?

Los propios autores reconocen varias limitaciones:

  • Solo se incluyeron estudios publicados en inglés y se consultaron tres bases de datos.
  • Solo participaron niños y niñas sin necesidades específicas, por lo que los resultados no pueden trasladarse directamente al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo.
  • El metaanálisis se basó en 9 estudios que usaban el TGMD; los otros 24 solo se analizaron de forma descriptiva.
  • La heterogeneidad fue muy alta y no pudo explicarse del todo.
  • Se incluyeron estudios cuasiexperimentales, más expuestos a sesgos de selección, y algunos trabajos de baja calidad metodológica.

A estas limitaciones podemos añadir otras dos. La revisión no ofrece resultados separados para las habilidades locomotrices y las manipulativas, y la mayoría de los estudios se desarrolló en países con horarios y currículos distintos del nuestro. Los datos orientan las decisiones, pero no las sustituyen.

Conclusión

Las intervenciones escolares mejoran de forma moderada las habilidades motrices fundamentales del alumnado de 6 a 12 años. Sin embargo, su eficacia depende mucho de cómo se diseñen.

La evidencia apunta en una dirección clara: más frecuencia, sesiones suficientes y programas sostenidos durante varias semanas. Para Educación Física, esto se traduce en una idea sencilla: las habilidades motrices básicas no son una unidad que se da y se cierra, sino un contenido que debe estar presente, con variedad y retroalimentación, durante todo el curso.

Referencia y acceso al estudio original

Yin, X., Zhang, D., Shen, Y., Wang, Y., Wang, Z., y Liu, Y. (2025). Effectiveness of school-based interventions on fundamental movement skills in children: a systematic review and meta-analysis. BMC Public Health, 25, 1522. DOI: 10.1186/s12889-025-22696-2.

El artículo fue publicado en acceso abierto bajo licencia Creative Commons CC BY-NC-ND 4.0.

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